(mensaje enviado a la mail list, detalles al final del mensaje.)
Nablus, 6 de Junio del 2002
Hoy el despertar fue distinto. Ya no fue por el ruido de disparos o por el estruendo de alguna explosion. Simplemente me desperto una voz que decia: "Ya se han ido".
Ya se han ido aquellos que han tenido una poblacion de casi trescientos mil habitantes sin poder salir de casa, sin poder comprar comida y en algunos casos, sin poder recibir asistencia medica. Ya han marchado aquellos que con el ruido de las armas intentan demostrar su fortaleza, que no es mas que el intento de ocultar el miedo que tienen. El miedo infundado a que dentro de cada armario, detras de cada puerta o desde cada ventana hay un terrorista preparado para matarlos. El miedo de ver como sus acciones son contra civiles, contra personas que no oponen resistencia alguna, personas que se ven humilladas hasta en su propia casa. Personas que en muchos casos viven en la miseria y que ven como los soldados destrozan las pocas cosas de valor que aun les quedan. Un cuadro, un espejo, un antiguo televisor, la encimera de la cocina,... ¿Es el miedo lo que mueve los soldados a hacer esto? El miedo, y la verguenza. La verguenza de ver las humildes casas en que viven, las pesimas condiciones de sus hogares y la pobreza extrema en que habitan.
Me contaba una joven como estubieron los cinco dias las cinco hermanas y la madre sin poder salir de su casa, obligadas a estar en el comedor mientras en la habitacion de al lado habitaban los soldados. Ellas fueron obligadas a permanecer sentadas en el sofa, noche y dia, sin poder cocinar y comiendo lo que en algun despiste de los soldados podian agarrar de la cocina. Cada dia les preguntaban si escondian algo, y los soldados registraron toda la casa dejando ropa, cajones y pertenencias tirados por el suelo. A punta de pistola llevaron a una de las hermanas a pedir a los vecinos que abrieran la puerta. Los soldados llevaron a una vecina de setenta años a la que habian destrozado la casa al comedor junto a ellas. Hubo un momento en que unos soldados se las quedaron mirando fijamente, en su cara se podia ver que querian decir algo. Quizas sentian verguenza de sus actos, de ver quienes eran los temibles terroristas contra los que tenian que luchar. Hasta quizas alguno de ellos quisiera pedir perdon. Aun asi, no tubieron el valor. No tubieron el valor de reconocer la cobardia de sus actos, no aceptaron quizas aquella realidad que se mostraba ante ellos. Es mas facil actuar como los otros, no defraudar a los compañeros y realizar barbaridades para demostrar una fortaleza que en realidad oculta el miedo a reconocer lo evidente.
Hoy me he paseado todo el dia por el campo de refugiados de Balata, unas horas despues de que el ejercito Israeli marchara. Los destrozos, saqueos y desperfectos realizados en un campo donde la gente vive en la mas absoluta pobreza no hace sino que demostrar la cobardia de quien todo lo puede, con tanques, bulldozers y ametralladoras.
Los soldados fueron casa por casa entrando por las paredes. Pintaron flechas y se abrieron paso sin abrir puerta alguna. En cada casa destrozaron cuadros, rompieron fotografias, cristales, televisores, espejos y vaciaron el contenido de armarios y cajones por toda la casa. Pude seguir un recorrido de mas de diez casas pasando por los agujeros hechos de una casa a otra. Por todas las paredes habia flechas para indicar por donde pasar y otras pintadas indicaban el numero de 'ruta'.
Senti vergüenza ajena al ver como alguien puede humillar, despreciar y pisotear a una poblacion indefensa. Que nadie me venga ahora con justificaciones sobre terrorismo. Es precisamente ese terrorismo el que esta siendo usado como excusa para pisotear y humillar a todo un pueblo. Parece que para algunos ser palestino implica tambien ser terrorista, y tambien eso implica no tener derechos humanos y ser humillado constantemente. El palestino goza de la presuncion de culpabilidad, mientras no se demuestre lo contrario. Alguien olvido que ser Palestino no es incompatible con ser Humano. Aunque si tu nacionalidad no es Palestina, entonces la cosa cambia. Es muy grave que el cumplimiento de los derechos humanos dependa de tu pasaporte. No es justo. Si mi pasaporte me da el derecho de ser humano, no lo quiero. No creo que el ser una persona y ser tratado como tal tenga de depender de unos papeles.
He visto suficiente, es lo mismo en todas partes. He estado en los campos de refugiados, me he sentado con la gente a dialogar, he vivido en sus casas y he sentido, aunque solo sea una pequeña parte, su opresion y sufrimiento, y me ha dolido, me ha herido en mi ser, porque si esto es lo que han de sufrir por ser quienes son, yo tambien soy Palestino.
Pere Vidal i Domènech.
Palestina
" Si no lo hacemos nosotros, ¿quien?"
Voluntario palestino, en referencia a luchar por la paz y por sus derechos.